Hola, soy lore
Trabajadora social, creadora de experiencias y apasionada por conectar personas.
Me encanta crear, experimentar y reunir personas alrededor de ideas, conversaciones y experiencias que normalmente no vivirían por sí solas.
A través de Las Primeras Veces diseño experiencias que invitan a salir de la rutina, conocer gente nueva y descubrir todo lo que puede surgir cuando nos atrevemos a decir sí a algo nuevo.
La historia detrás de Las Primeras Veces
Las Primeras Veces nació casi por accidente.
Todo comenzó cuando decidí organizar un encuentro para emprendedores. Mi intención era crear un espacio para intercambiar talentos, ideas y proyectos. Pero después de esa experiencia empecé a recibir mensajes de personas que querían asistir, no porque tuvieran un emprendimiento, sino porque querían conocer gente.
Ese fue el momento en que entendí que la necesidad era mucho más grande que un evento de networking.
Había personas buscando nuevas amistades, conversaciones diferentes, planes fuera de la rutina y espacios donde sentirse parte de algo.
Desde entonces me he dedicado a diseñar experiencias que hacen más fácil conectar con otros, descubrir nuevos intereses y vivir historias que probablemente no habrían ocurrido de otra manera.
La esencia de mis experiencias
Estos principios están presentes en cada experiencia que creo y comparto.
a todo sí
la vida no viene con un manual, pero sí con experiencias, personas y lugares para experimentar.
la conversación es el centro
solo estamos a una conversación de distancia para que un desconocido se convierta en un nuevo amigo.
menos pantalla, más presencia
valoramos los momentos compartidos, las conversaciones reales y la oportunidad de estar presentes en el aquí y ahora.
las experiencias unen más que las etiquetas
conectar con personas de diferentes profesiones, edades e historias expanden y complementan nuestra cotidianidad.
las preguntas abren puertas
la curiosidad es nuestra brújula. Nos permite cuestionar, dudar o conectar con lo desconocido.
juega a ser quien quieras ser
jugamos para descubrir qué nos gusta. Nuestra identidad depende de qué tanto nos permitimos experimentar.